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Incongruencias en el sistema «covidiano» español


Alba Lobera | 01/08/2020

Hoy en día, saber quién está vacunado y quién no, resulta imprescindible para la admisión en escuelas, control de enfermedades o según las iniciativas nacionales de vacunación en los países en desarrollo. Imponer o no una vacunación obligatoria en España se considera un debate sin resolver, trayendo consigo temas polémicos como la cartilla COVID, impuesta en Madrid pese a las quejas.

«La evidencia científica desaconseja la cartilla COVID de Ayuso, un pasaporte inmunitario ya desacreditado por las autoridades sanitarias», rezan varias publicaciones, haciendo hincapié en que crea una «falsa sensación de seguridad», que existen numerosas «dudas jurídicas», que carece de «respaldo científico, técnico y legal», que abriría una «brecha social sin precedentes» y que incluso virólogos como José Antonio López Guerrero afirman que «es de todo menos ético». De hecho, en lo que respecta a la vacunación obligatoria, estaría avalado por la Constitución exigírsela únicamente a los sanitarios; Ricardo de Lorenzo ya explicó de qué forma la ley habilita imponer tal obligación a ese colectivo médico. Paralelamente y como obstáculo, la carrera por la vacuna ha llevado a sus fabricantes a pedir al Gobierno inmunidad legal ante posibles efectos adversos.

Pese a que hace meses el «pasaporte serológico» llegó a dividir al sector sanitario español, hoy ha vuelto a ser objeto de disputas en todos los niveles, encauzando a la misma respuesta que brindan las publicaciones anteriormente mencionadas: existe una gran imprecisión terminológica y queda patente la certidumbre científica sobre la inmunidad.

«Lo único que se pretende con la cartilla es tener información ordenada, adecuada y actualizada de las personas, que se han ido realizando test, PCR o pruebas rápidas, con su fecha y el resultado, para que esté a disposición de los servicios de salud de la Comunidad de Madrid y para el uso del ciudadano, si lo considera oportuno», manifiesta el vicepresidente, Ignacio Aguado. «No es ningún pasaporte de inmunidad y no busca generar privilegios ni beneficios en nadie» remarcó ante ese «experimento descartado en todo el mundo que ya hizo rectificar al gobierno de Chile» pero que simpatiza con la conocida quimera de Bill Gates y fomenta una «nueva bioseguridad» para ciertas compañías aéreas, dando así sus primeros pasos desde la más absoluta discreción.

Precisamente, en diciembre del pasado año Bill Gates habría financiado unos tatuajes invisibles para identificar a los niños previamente vacunados. Esos tatuajes se compondrían de pequeños cristales semiconductores formados por minúsculos puntos que reflejen la luz y brillen bajo la luz infrarroja: «El patrón, y la vacuna, se administran en la piel utilizando microagujas solubles de alta tecnología hechas de una mezcla de polímeros y azúcar». Aunque entonces era un mero concepto, los investigadores ya lo probaron en ratas y se descubrió que los patrones eran detectables nueve meses después de la inyección, y que en modelos de piel de cadáver humano los patrones duraron cinco años de exposición al sol simulada.

Sin embargo el descontento de la ciudadanía va un paso más allá de las medidas del Gobierno, no pudiendo evitar que los españoles reparen en que en Estrasburgo, el tribunal administrativo ha suspendido el decreto municipal que obliga a usar una mascarilla según el juez sumario Henri Simon porque «considera que usar una máscara es una interferencia en el ejercicio del derecho al respeto de la vida privada en el sentido del artículo 8 de la convención europea para la protección de los derechos humanos. El hombre y las libertades fundamentales». A su vez, Holanda no obligará el uso de la mascarilla porque alega no haber sido probada su eficacia; en su lugar «el gobierno buscará una mejor adherencia a las reglas de distanciamiento social».

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Por otro lado, y continuando con derechos y el bienestar de la salud, en Alemania habrían interpuesto una querella criminal contra Merkel «por genocidio, al permitir la expansión de la tecnología 5G» en el país, estrechamente ligado con el coronavirus según teorías alternativas, aunque per se resultaría dañino. Recordemos que allí mismo, a mediados de julio, se difundió a gran escala un evento desde la Comisión Extraparlamentaria de Investigación sobre el Coronavirus (ACU) en la que ponían en entredicho varias de las afirmaciones vertidas sobre el coronavirus: “Nos preguntamos: ¿por qué ya no se permite a las personas visitar a sus padres en hogares de ancianos? ¿Existe un riesgo tan grande de infección? ¿Realmente tenemos un virus asesino aquí? ¿Tenemos rabia o tenemos la peste? ¡Tenemos serias dudas de que éste sea el caso! ¡No tenemos la peste! Lo que realmente nos ayuda en este contexto es la decencia y la honestidad […]. Queremos asegurarnos de que el ACUse base en la honestidad y la transparencia». En España surgió una iniciativa inspirada en ello, guardando contacto con varios de los participantes alemanes: Médicos por la Verdad en la que acusaban a la prensa de generar «terrorismo» por la desinformación. Sin ir más lejos y sumado a ello, ha causado un gran impacto averiguar que el comité oficial de expertos español –con un discurso contrario al de este proyecto independiente- era inexistente, o que según determinación del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad de Madrid, 142 de las 1.152 licencias de enterramiento de junio fueron por coronavirus. ¿La versión oficial del coronavirus podría estar correspondiendo a intereses políticos más que a una cuestión de salud?

Nota: La información sobre la cartilla COVID se basa en noticias de última hora. No se descarta que en los próximos días a la publicación de este artículo, tal medida se actualice y sea diferente a lo estipulado hasta la fecha.

Crónicas del coronavirus

1. Incongruencias en el sistema «covidiano» español
2. El comunismo como alternativa para arreglar la economía española

Imagen: YouTube: Pedro Sánchez «usando» la mascarilla

 

Alba Lobera
Alba Lobera ha realizado estudios de periodismo y filología hispánica en la Universidad de Zaragoza. Completó su experiencia en radio graduándose en una academia de Locución y Doblaje, ingresando en el Banco de Voces. Paralelamente, y gracias a su orientación académica, fue admitida en el Instituto Cervantes para formarse como profesora de español. Mientras combinaba sus estudios superiores colaboró en el grupo de investigación GICID y CICID desde la rama de la educomunicación, participando en congresos, seminarios y proyectos. Actualmente colabora en numerosos medios de comunicación como tertuliana, redactora, locutora e investigadora. Es administradora del blog Mundo Viperino, espacio en el que suele difundir sus trabajos de investigación a través de plataformas como UgeTube o su propio canal de YouTube.




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