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Karl Marx como pensador de la individualidad libre


Diego Fusaro | 14/07/2021

Si nos atenemos a una vieja tradición, además, «a ultranza», la figura de Karl Marx debería situarse inequívocamente en la ingrata categoría de «enemigos teóricos del individuo», cuando no de «pensadores colectivistas», que han tratado de ir a contracorriente por el camino de la modernidad y su paradigmático individualismo.

Marx como pensador del «todo» frente a la «parte», de la «sociedad» frente al «individuo», del bien común frente al del individuo: estos son los argumentos que se esgrimen invariablemente para descartar a nuestro autor como «pensador de lo colectivo» en detrimento de la individualidad. El «individuo» vendría así a ser el gran «eliminado» del pensamiento marxiano. A esta verdadera «transfiguración» del mensaje filosófico de Marx ha contribuido, además, de manera decisiva la singular Wirkungsgeschichte (historia del impacto) de su pensamiento, cuyo rasgo característico radica en ser una «historia» absolutamente histórica, entrelazada con un doble hilo con los acontecimientos reales que han animado, coloreándola con lágrimas y sangre, la historia de parte del siglo XIX y del «siglo corto», desde el nacimiento del movimiento obrero hasta el derrumbe del muro de Berlín. Un asunto profundamente extraacadémico, por tanto, que marca (por primera vez) el éxodo de la filosofía de los departamentos universitarios hacia el mundo y la historia, con la pretensión de gobernar su curso y dirigir su dirección.

La que se ha referido a Marx ha sido, para bien o para mal, la única tradición de pensamiento que ha logrado transformar el mundo, modelándolo según sus propios principios, de acuerdo con el lema del «philosophisch-werden-der-Welt» (lo filosófico como retorno al mundo) empleado por el propio Marx. Y esto en el marco de una interferencia nada pacífica por la que la historia nos permite entender la obra de Marx no menos que la obra de Marx nos permite entender la historia. Ahora bien, el hecho de que la teoría de Marx, sobre todo en el siglo XX, se haya «plasmado» siempre en forma de partidos organizados jerárquicamente con una estructura «piramidal» ha tenido como corolario la reducción a cero del problema de la libertad individual: por su propia estructura interna, esos partidos no podían sostenerse ni funcionar sobre la base de «individualidades libres», de individuos libres y soberanos, sino que tenían que ahogarlos en todos los sentidos en nombre de una forzada nivelación igualitaria que no tenía literalmente nada que ver con la teoría original de Marx (ésta es la cuestión).

En tal perspectiva, es fácil entender por qué Marx fue colocado, por sus numerosos «sucesores», en el lecho de Procusto de la nivelación social forzada y la eliminación de la libertad individual en nombre de la igualdad. Fue una operación dictada por razones coyunturales y políticas, ciertamente no por una presunta «teoría colectivista» de base, que ya se encuentra en las obras marxianas.

De pensador de la “individualidad libre” (…) Marx se transformó subrepticiamente en un «pensador de la colectividad nivelada»: y esto ocurrió en el marco de un movimiento más general de «coherencia» y «dogmatización», y por tanto de incomprensión, de un pensamiento que, con Marx, siempre había rechazado la sistematicidad, renunciando por principio a plantear una Weltanschauung (visión o concepción de mundo) universal.

Esta transfiguración, en virtud de la cual es difícil, si no imposible, considerar el pensamiento de Marx como el pensamiento de la libertad y el desarrollo de la «individualidad libre», ha contribuido, además, en no poca medida, a que nuestro presente sea la época en la que las banderas de la libertad y la «individualidad» son agitadas sobre todo por los liberales y por los defensores del «modo de producción capitalista»: por razones puramente políticas, se ha sentido, por parte de los heterogéneos movimientos comunistas que han salpicado el siglo XX (el «siglo de los comunismos»), la necesidad de construir en torno a Marx un perfil identitario opuesto al liberal y «pro-capitalista», sacrificando la instancia individualista original que animaba el pensamiento marxiano.

Diego Fusaro: 100% Fusaro: Los ensayos más irreverentes y polémicos de Diego Fusaro. Letras Inquietas (Julio de 2021)

Nota: Este artículo un extracto del citado libro

Imagen: wal_172619: Graffitti de Karl Marx

 

Diego Fusaro
Diego Fusaro (Turín, 1983) es profesor deHistoria de la Filosofía en el IASSP de Milán (Instituto de Altos Estudios Estratégicos y Políticos) donde también es director científico. Consiguió el doctorado en Filosofía de la Historia en la Universidad Vita-Salute San Raffaele de Milán. Fusaro es discípulo del pensador marxista italiano Costanzo Preve y del renombrado Gianni Vattimo. Es un estudioso de la Filosofía de la Historia especializado en el pensamiento de Fichte, Hegel y Marx. Su interés se orienta hacia el idealismo alemán, sus precursores (Spinoza) y sus seguidores (Marx), con un énfasis particular en el pensamiento italiano (Gramsci o Gentile entre otros). Es editorialista de La Stampa e Il Fatto Quotidiano. Se define a sí mismo «discípulo independiente de Hegel y Marx».




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