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Alemania: la inmigración ilegal desciende drásticamente, ¿adivinas por qué?


Marie d'Armagnac | 04/12/2023

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Hace poco más de un mes, el canciller alemán Olaf Scholz, al frente de una coalición tripartita formada por el SPD (Partido Socialdemócrata), los Verdes y el FDP (Partido Liberal Democrático), endureció seriamente su política de inmigración.

Un proyecto de ley y medidas concretas

La ministra del Interior, Nancy Faeser, adoptó varias medidas para luchar contra la inmigración clandestina: se aumentó a 28 días el periodo de detención administrativa antes de la expulsión (como en la Italia de Giorgia Meloni); establecer la identidad real de los solicitantes de asilo permitió registrar sus teléfonos, ordenadores e incluso sus domicilios; se aceleraron los procedimientos de expulsión de los inmigrantes condenados a un año o más de cárcel y de los traficantes de personas, que podrán ser devueltos a su país de origen sin ni siquiera una advertencia. Por último, como informa Le Figaro, el incumplimiento de la prohibición de entrada y residencia se castiga con la expulsión.

La canciller declaró a Der Spiegel: «Debemos expulsar masivamente a quienes no tienen derecho a permanecer en Alemania. Debemos expulsar a más, y más rápidamente», dado que el número de inmigrantes ilegales en Alemania se estima en 54.000.

Pero no sólo estas medidas han reducido la inmigración ilegal en Alemania en más de un 50%. El mes pasado, el Gobierno federal decidió suspender los acuerdos de Schengen (una medida que se ha renovado varias veces) y reintroducir controles fronterizos fijos. Según el sitio web suizo-alemán Blick, Alemania ha restablecido sus fronteras con la República Checa, Polonia y Suiza. Y con Suiza se han alcanzado incluso acuerdos para que la policía alemana pueda identificar en territorio helvético a los inmigrantes ilegales en ruta hacia Alemania.

Al mismo tiempo, también en octubre, Italia suspendió los acuerdos de Schengen en la frontera con Eslovenia debido a la amenaza de la inmigración y el terrorismo.

Se trata, pues, de una medida política que entra dentro de lo posible, incluso dentro de la todopoderosa Unión Europea. El Convenio de aplicación del Acuerdo de Schengen, firmado en 1990, incluye una cláusula de salvaguardia en el apartado 2 del artículo 2. Esta cláusula autoriza a un Estado signatario a prohibir la entrada de inmigrantes en su territorio. Ésta autoriza a un Estado signatario a restablecer los controles fronterizos durante un periodo limitado cuando el orden público o la seguridad nacional así lo exijan».

Caída drástica de la inmigración ilegal

Como consecuencia, la inmigración ilegal ha descendido drásticamente en Alemania. Según Blick, el mes pasado se produjeron 4.292 expulsiones, 772 de ellas en la frontera con Polonia, frente a sólo cuatro el mes anterior. Todo un ejemplo del fracaso de los acuerdos de Schengen.

A su vez, los países de tránsito también han visto descender el número de inmigrantes ilegales destinados a entrar en Alemania. Serbia también ha cerrado sus fronteras con Hungría, por lo que la inmigración desde ese país hacia Occidente también ha descendido. Según la Policía Federal alemana, «esto ha provocado un descenso considerable de los pasos fronterizos no autorizados hacia Hungría, lo que ha repercutido en la inmigración ilegal hacia Alemania».

¿A qué se debe este giro?

Olaf Scholz, que se prepara para una posible candidatura dentro de dos años, sigue atento a varias señales que le envía la población alemana. Las elecciones en Baviera y Hesse han visto un fortísimo ascenso de Alternativa para Alemania, partido hermano de la Agrupación Nacional y de la Liga italiana.

Además, la actitud de la población alemana ante la inmigración masiva desde la era Merkel y sus consecuencias en términos de seguridad, economía y vivienda ha cambiado significativamente. Les Echos informa de una encuesta alemana que explica que «el 44% de los alemanes considera ahora que la inmigración y los refugiados son el problema político más importante, por delante de la protección del medio ambiente y el cambio climático (18%), la injusticia social (13%) y la economía (11%). Y lo que es más llamativo, solo el 19% de los alemanes considera que la acogida y distribución de refugiados va bien, frente al 43% que opinaba así en 2018».

Por último, las solicitudes de asilo han aumentado un 73% en un año, hasta 234.000 entre enero y septiembre de 2023. Por no hablar del millón de refugiados ucranianos que han llegado a suelo alemán desde el inicio del conflicto ruso-ucraniano.

Olaf Scholz ha mostrado aquí un cierto pragmatismo del que parece carecer el Gobierno francés. No seamos ingenuos: sobre todo, ha sabido ver las preocupaciones de su población y percibir que la cuestión de la inmigración es ya ineludible en toda Europa. Excepto, evidentemente, en Francia, donde el gobierno se niega incluso a celebrar un referéndum sobre el tema. ¿Por qué? La respuesta está en las últimas noticias.

Nota: Cortesía de Boulevard Voltaire