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Vlaams Belang o la particular resistencia identitaria en Bélgica


Sergio Fernández Riquelme | 02/07/2020

En uno de los países pioneros del actual consenso liberal-progresista occidental, Bélgica, la resistencia identitaria volvió a emerger. Los nacionalistas conservadores y flamencos del Vlaams Belang daban la sorpresa en 2019, y obtenían el segundo puesto en las elecciones regionales.

Eran los herederos del histórico y muy polémico Vlaams Blok (Bloque Flamenco), desaparecido en 2004 tras ser ilegalizado por xenofobia, justo cuando se habían convertido en el primer partido en votos en las elecciones de ese mismo año en la región belga (siendo la ciudad de Amberes su gran feudo).

Vlaams Blok abiertamente secesionista, que nació en 1979 de la unión de los nacional-conservadores del VNP de Karel Dillen y los nacional-liberales del VVP de Lode Claes, ante el fracaso Pacto de Egmont (que convertía a Bélgica en un Estado federal y no resolvía el problema de la ciudad de Bruselas) e intentando superar el tradicional federalismo del Volksunie.

Tras años de escasa presencia electoral y cierta marginalidad política bajo el liderazgo de Dillen, con la nueva generación liderada por Filip Dewinter y Frank Vanhecke comenzó a impactar en la opinión pública con su conservadurismo social, su radicalismo anti-inmigración y su lema Eigen Volk Eerst (Primero nuestra patria). Y especialmente desde las elecciones locales de Amberes en 1988, cuando el partido alcanzó el 17,7% de los votos; hecho que provocó el primer cordón sanitario de los partidos del sistema contra el Vlaams Blok, denunciando su ideario discriminatorio, su secesionismo radical, y cierta conexión sentimental e ideológica ante el pasado colaboracionista del nacionalismo flamenco con los invasores alemanes durante la Segunda Guerra Mundial (especialmente atribuido a Dewinter).

Pese a la imposibilidad de acercamiento a otras formaciones, el Vlaams Blok fue creciendo elección tras elección (del 12% en las elecciones europeas de 1994, hasta el 15% en todas las convocatorias de 1999), siguiendo el plan político de sus 70 puntenplan (aprobado en 1992) hasta alcanzar el segundo puesto regional en 2004. Año en el que, como hemos señalado, fue ilegalizado (después de innumerables denuncias opositoras por sus posiciones anti-inmigración) tras ser condenado en el Tribunal de Casación por las publicaciones de tres organizaciones relacionadas con el partido y defensoras de una «educación separada» para los alumnos extranjeros, un «impuesto especial» para las empresas que contrataran a trabajadores foráneos, y la «restricción» de beneficios sociales y la reagrupación familiar para extranjeros no comunitarios. El Vlaams Blok pasaba a la historia como el prototipo del partido de «extrema derecha», particularmente radical, en Europa Occidental.

Vlaams Belang (Interés Flamenco) prosiguió la labor del Vlaams Blok como «nueva marca», aunque fue perdiendo votos y presencia progresivamente, ante el vacío del sistema y problemas internos. Pero con el nuevo presidente Tom Van Grieken (desde 2014), el partido modernizó ideas y estrategias, homologándose a cierto nacionalismo identitario liberal-conservador, acercándose por ello al conservadurismo anglosajón (primero a los tories ingleses y después al mismísimo Donald Trump) aunque colaborando con «la Europa de las patrias» de Salvini y Le Pen, e incluso con ciertas posiciones cercanas al soberanismo más oriental (desde Rusia hasta Israel).

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Así, en el año 2018 lograron más del 13% en las elecciones locales belgas y más del 40% en la ciudad de Ninove (en la coalición Forza Ninove), el segundo puesto en las citadas regionales de 2019, y el primer puesto en las encuestas de 2020 (con más del 27%), superando en ellas al dominante nacionalismo liberal-progresista N-VA de Bart de Weber (en el cual surgía un sector abierto a romper el cordón sanitario con Vlaams Belang, con Jan Jambon y Theo Francken a la cabeza).

Era el único partido en defensa de los valores familiares tradicionales o en contra del aborto, el principal y furibundo enemigo de la inmigración islámica, el independentista flamenco más claro, el solitario partidario de un estricto liberalismo de base nativista, o el único partido opuesto a pedir perdón por el pasado belga y por ello en contra de la comisión para reconocer la historia colonial de Bélgica en África (en su antigua colonia del Congo). Polémico cada día, sin negociar con nadie, y sin ser invitado por el rey belga para formar gobierno; pero seguían creciendo también cada día en los sondeos.

Políticas nacionalistas-conservadoras reconocidas en su declaración de principios, primero respecto a la identidad: 1. Independencia flamenca, bajo el objetivo de la disolución del Estado belga, y con Bruselas como capital; 2. Defensa del idioma neerlandés y amplia cooperación con Holanda; 3. Una Europa de los pueblos, que cooperen entre ellos y limiten el intervencionismo de la Unión Europea; 4. Deshacer el error multicultural: preservación de la individualidad cultura propia, mediante la estricta asimilación de los inmigrantes, freno a la inmigración ilegal y expulsión inmediata de los criminales extranjeros.

Y segundo, en cuanto a sus valores y normas: 1. Libertad y propiedad, como base de la prosperidad; 2. Ley y orden: respeto a los derechos individuales y garantía jurídica de los mismos, desde la seguridad pública y el cumplimiento de la ley; 3. La subsidiariedad: un gobierno siempre limitado, al servicio del interés público y basado en la meritocracia; 4. La solidaridad: primacía de lo comunitario, apoyando la identidad cultural flamenca como base civilizatoria, como armonía social y como medio para la defensa del medio ambiente; 5. La familia, o célula social básica basada en la familia tradicional socialmente reconocida en el matrimonio entre un hombre y una mujer, y que debe ser promovida para aumentar la natalidad.

Y con ello, el Vlaams Belang aparecía ahora como uno de los prototipos de «resistencia identitaria”» particularmente secesionista, en Europa occidental.

Sergio Fernández Riquelme: De la Liga Norte a la Lega. Letras Inquietas (Diciembre de 2019).

Imagen: Autor desconocido: Logotipo y bandera del Vlaams Belang.

 

Sergio Fernández Riquelme
Sergio Fernández Riquelme es historiador, doctor en política social y profesor titular de universidad. Autor de numerosos libros y artículos de investigación y divulgación en el campo de la historia de las ideas y la política social, es especialista en los fenómenos comunitarios e identitarios pasados y presentes. En la actualidad es director de La Razón Histórica, revista hispanoamericana de historia de las ideas.




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