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Reportajes

En la muerte de Jean Haudry: los estudios indoeuropeos están de luto


Alain de Benoist | 27/05/2023

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Los estudios indoeuropeos están de luto. Nuestro amigo Jean Haudry falleció el 23 de mayo, la víspera de su 89 cumpleaños, a consecuencia de una larga y penosa enfermedad a la que se enfrentaba desde hacía varios años, sin dejar nunca de trabajar hasta el último momento.

Nacido el 28 de mayo de 1934 en Le Perreux-sur-Marne, antiguo alumno de la École Normale Supérieure, agrégé de grammaire (especialidad de 1959) y Doctor en Letras, Jean Haudry se especializó muy pronto en el estudio del sánscrito y otras lenguas indoeuropeas. Profesor de lingüística y sánscrito en la Universidad de Lyon III desde 1966, fue después director de estudios de gramática comparada de las lenguas indoeuropeas en la IV sección de la Escuela Práctica de Altos Estudios (EPHE). En 1982, creó un Instituto de Estudios Indoeuropeos, junto con una revista titulada Études indo-européennes, que continuó sus actividades hasta 1998.

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Colaborador de varias publicaciones científicas, como el Bulletin de la Société de linguistique de París, fue autor de varias obras importantes que, en diversos aspectos, renovaron por completo el campo de los estudios dedicados a los indoeuropeos. Además de sus dos Que sais-je? (1979) y Les Indo-Européens (1981), dirigidas al gran público culto, cabe citar sobre todo L’emploi des cas en védique (1977), La religion cosmique des Indo-Européens (1987), Judo Moneta: aux sources de la monnaie (2002), La triade pensée, parole, action dans la tradition indo-européenne (2009), Le feu dans la tradition indo-européenne (2016) y Sur les pas des Indo-Européens (2022). Otros textos están pendientes de publicación.

Contra los ataques de algunos periodistas incultos

Como todos los espíritus libres, Jean Haudry tuvo que soportar los ataques de algunos periodistas incultos y comentaristas perezosos a los que no les gustaba hablar de los indoeuropeos, deseando que los europeos de hoy sigan ignorando sus orígenes, y a los que molestaba la seriedad de su obra y su reputación internacional. Como discípulo de Georges Dumézil, Haudry era consciente de que su maestro también había tenido que sufrir los juicios de intenciones de los aduladores. Pero prefirió divertirse con ellos.

Nota: Cortesía de Revue Éléments