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Reportajes

Atentado en Moscú: el terrorismo islamista golpea al continente europeo


Philippe Kerlouan | 23/03/2024

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El atentado que acaba de producirse en el Crocus City Hall, una sala de conciertos a las afueras de Moscú, es muy similar al atentado del Bataclan. En un momento en que Emmanuel Macron utiliza la guerra de Rusia contra Ucrania como instrumento para ocultar su fracaso político e intentar aparecer como el salvador de Francia y de Europa, a pocas semanas de las elecciones europeas, este trágico suceso es un recordatorio oportuno y cruel de que el peligro islamista para el continente europeo (Rusia, se piense lo que se piense, pertenece al continente europeo) no ha desaparecido con la guerra fratricida entre rusos y ucranianos.

El atentado, cuya autoría reivindicó el Estado Islámico el viernes por la noche, dejó al menos 133 muertos y decenas de heridos, según el último balance provisional de víctimas, que aumenta por momentos. Dmitri Medvédev prometió «destruir» a los «terroristas del régimen de Kiev» si alguna vez se les relacionaba con el tiroteo, mientras Ucrania aseguraba que no tenía «absolutamente nada que ver» con este «acto terrorista» y no descartaba que se tratara de una manipulación de los servicios especiales rusos. Más allá de esta instrumentalización (que puede estar en el orden del día, pero que es ciertamente indecente ante semejante tragedia), hay que señalar que el Elíseo, en un comunicado, expresó la solidaridad de Francia «con las víctimas, sus familias y todo el pueblo ruso», sin ninguna expresión de apoyo a Vladimir Putin, lo que es comprensible en el contexto de las tensiones crecientes de las últimas semanas.

Sin duda sabremos más en los próximos días sobre las circunstancias y los autores de este atentado. Adrienne Watson, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, declaró que «el gobierno estadounidense tenía información sobre un atentado terrorista planeado en Moscú, potencialmente dirigido contra grandes concentraciones, incluidos conciertos, y Washington compartió esta información con las autoridades rusas». Al parecer, Putin no hizo caso y denunció «las recientes declaraciones provocadoras de varios funcionarios occidentales sobre posibles atentados terroristas en Rusia». Sea como fuere, este atentado demuestra que, incluso en un país con un régimen autoritario, no somos inmunes a los atentados terroristas masivos. Es un motivo de preocupación en vísperas de los Juegos Olímpicos, que congregarán a grandes multitudes en Francia.

¿No sería este atentado islamista una oportunidad para que Francia, que tanto ha sufrido en su suelo durante décadas, redescubriera por fin su vocación y su papel de gran nación diplomática, y pidiera la apertura de negociaciones entre Rusia y Ucrania para evitar el suicidio de nuestra civilización europea?

Nota: Cortesía de Boulevard Voltaire