X

 La España rural se rebela contra la Agenda 2030

       

Artículos

La clase trabajadora como creadora de la nación


Santiago Prestel | 06/02/2024

 Descubre el nuevo sello Ediciones Ratzel especializado en geopolítica

Vivimos tiempos convulsos para los trabajadores. Por ello debemos dejar de ser un elemento gris de una clase social determinada y aceptar que nuestro verdadero destino no es otro que el de transformarnos en creadores de la nación. Los únicos y verdaderos representantes de las raíces del pueblo. Son tiempos de patria y revolución. De anticapitalismo y de nacionalismo. De lucha antimarxista y antiliberal. Son tiempos para hombres valientes, para aquellos que han hecho historia.

La serpiente del liberalismo aprieta hasta la extenuación a nuestras naciones y ahoga a su verdadero motor, los trabajadores. Es por ello que debemos reivindicar el verdadero puesto a ocupar: la última línea de defensa de la patria y en una vanguardia de ataque que luche ferozmente contra todo lo que quiere aniquilar el liberalismo.

Por otro lado, el marxismo llama a la lucha proletaria internacionalista pretendiendo con ello acabar con cualquier sentimiento nacional en los trabajadores. De esta manera, el trabajador es atomizado, formando parte de algo ignoto, al robarle su identidad, sus raíces, su cultura y todo aquello con lo que pueda sentirse identificado. Sin embargo, podemos observar cómo aquello de «proletarios del mundo unios» falla estrepitosamente a las primeras de cambio cuando las necesidades nacionales llaman a la puerta. El claro ejemplo lo podemos ver en Francia, donde los agricultores franceses creen que sus problemas residen en sus homólogos españoles.

El sistema capitalista enfrenta a dos pueblos hermanos, de una misma sangre y que conforman una sola nación (la europea), terminan siendo enemigos entre sí para satisfacción del verdadero peligro: la Unión Europea y los burócratas de Bruselas.

Nuestra salvación reside en que los trabajadores tomen conciencia de su misión histórica nacional. Lamentablemente, estamos muy lejos de que esto suceda puesto que debe darse una doble conciencia en el proletariado: la social y la nacional. Para conseguir lo primero, debemos incidir en la base social, en ese socialismo que busca el bien de la comunidad por encima de bienes individuales.

Todos tenemos la idea de que la justicia social, la redistribución de la riqueza, la ayuda a nuestras compatriotas es hacer patria. España es una gran comunidad de historia compartida: nuestros variadas costumbres, nuestra cultura y un largo etcétera pero la patria, que también se incluye en su gente, son quienes la conforman.

Nuestra gente ha sido abandonada por la clase política. Por ello, los trabajadores deben tener claro que solo el pueblo salva al pueblo y que no podemos esperar nada de unos políticos parasitarios. Solamente cuando los trabajadores tomen conciencia de que lo social y lo nacional son absolutamente indisolubles, tendremos la posibilidad de salvarnos y de salvar España.