¿Se avecina una Tercera Guerra Mundial?

       

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Lee aquí un extracto de La Guerra de los Doscientos Años de Robert Steuckers: Luis XVI: el hombre a matar


Robert Steuckers | 20/01/2023

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¿Cuál es el contexto que llevó a la redacción de este famoso memorándum? La fecha clave que explica por qué se escribió es 1783.

Ese año, en el Este, los ejércitos de Catalina de Rusia tomaron Crimea y el puerto de Sebastopol, gracias a la estrategia desarrollada por el ministro Potemkin y el mariscal. A partir de este año 1783, Crimea pasó a ser totalmente rusa y más tarde, tras el Tratado de Jassy en 1792, ya no había tropas otomanas en la orilla norte del Mar Negro.

En Occidente, en 1783, la Marina Real Francesa aplastó a la Marina Real Inglesa en Yorktown, frente a la costa estadounidense. La flota de Luis XVI, bien equipada y bien mandada, reorganizada según criterios de eficacia real, dominaba el Atlántico. Su actuación en favor de los insurgentes norteamericanos tuvo como resultado político des-vincular a las 13 colonias rebeldes de la Corona inglesa. A partir de ese momento, el destino del inteligente artífice de esta victoria, el rey Luis XVI, quedó sellado. Se convirtió en el hombre a abatir. Exactamente igual que Saddam Hussein o Milosevic hoy.

Paul y Pierrette Girault de Coursac en Guerres d’Amérique et libertés des mers, han descrito con detalle científico los mecanismos del complot vengativo de Inglaterra contra el rey de Francia, que desarrolló una política inteligente, cuyos dos pilares eran: 1) la paz en el continente, concretada por la alianza con el Imperio austriaco, depositario de la legitimidad imperial romano–germánica, y 2) la construcción de una flota destinada a dominar los océanos (a este respecto, recuérdense las expediciones de La Pérouse).

A finales del siglo XVIII, Inglaterra, derrotada en Yorktown y amenazada por los rusos en el Mediterráneo oriental, quería cambiar las tornas y conservar el monopolio de los mares. Comenzó lanzando un debate jurídico: ¿es el mar res nullius o res omnius, una cosa que no pertenece a nadie o una cosa que pertenece a todos? Si es res nullius, uno puede tomarla y hacerla suya; si es res omnius, uno no puede reclamar el monopolio y debe compartirla con otros poderes. Obviamente, Inglaterra argumentaría que el mar era res nullius. En tierra, Inglaterra siguió aplicando su política habitual, desarrollada en el siglo XVII, la del «equilibrio de poderes».

¿Qué significa esto? Aliarse con el segundo poder para derrocar al primero. En 1783, esta práctica planteó un problema porque ahora existía una alianza de facto entre Francia y Austria: ya no podían enfrentarse entre sí como en la Guerra de Sucesión española. Es la primera vez desde la calamitosa alianza entre Francisco I y el sultán turco que ambos países colaboran. Desde el matrimonio de Luis XVI y María Antonieta de Habsburgo–Lorena, es imposible oponer las dos potencias tradicionalmente enemigas del continente. Esta unión continental no auguraba nada bueno para los ingleses porque, aprovechando la paz con Francia, José II, emperador alemán y hermano de María Antonieta, quería explotar su fachada marítima en el Mar del Norte, liberar el Escalda del dominio holandés y reabrir el puerto de Amberes.

José II se inspiró en los planes formulados casi un siglo antes por el conde de Bouchoven de Bergeyck, que quería desarrollar la Compañía de Ostende, con la ayuda del gobernador español de los Países Bajos, Maximiliano–Emanuel de Baviera. El intento de José II de romper el dique holandés del Escalda acabó en tragicomedia: un cañón holandés disparó una bala de cañón que cayó al fondo de las cocinas del barco imperial. Esto se llamará la Guerra Marmite. El Escalda permanece cerrado. Inglaterra respira.

Robert Steuckers: La guerra de los Doscientos Años: Europa atacada desde 1783. Letras Inquietas (Enero de 2023)

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