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Entrevistas

Santiago Prestel: «Si votar sirviese de algo, el sistema lo habría prohibido»


Redacción | 01/04/2024

 Nuevo libro de Santiago Prestel: Contra la democracia

El filósofo y ensayista madrileño Santiago Prestel acaba de presentar Contra la democracia: Un alegato contra el peor sistema de todos, su segundo libro publicado por la editorial Letras Inquietas y que, sin duda, no dejará a nadie indiferente.

Adáraga: ¿Por qué reivindicas estar contra la democracia?

Santiago Prestel: La democracia es un absurdo. Un sistema que solo puede ser apoyado por gente con una cualidades intelectuales bajas o prácticamente nulas. Es terrible que la gente piense que por meter un papel cada cuatro años en una caja va a cambiar algo. Si de verdad votar sirviera de algo, el sistema ya lo hubiera prohibido. El engaño democrático ha durado demasiado y durante este tiempo, los trabajadores, lo hemos ido perdiendo todo paulatinamente desde la capacidad del poder adquisitivo hasta la soberanía como nación.

Es curioso que, mientras que los trabajadores lo han ido perdiendo todo, los grandes capitales y la burguesía, tanto la liberal como la marxista, han ido aumentando sus grandes fortunas. Esto significa que el sistema democrático solo funciona para los de arriba.

¿Es entonces la democracia el sistema de las élites?

Las democracias liberales son uno de los brazos armados del capitalismo. Si defendemos una postura abiertamente social, nacional y soberana debemos estar abiertamente en contra del capitalismo salvaje y depredador. Y si estamos en contra del capitalismo debemos estar en contra de las democracias liberales. Además, lo considero un deber moral.

¿Qué es realmente la democracia? ¿Es la democracia aquello que nos han contado?

Sí es realmente lo que nos han contado: tu metes un papel en una caja y, de los resultados que salgan de ahí, te van a gobernar unos u otros. El problema es lo que no te cuentan. En la democracia se establecen unas relaciones de poder de desigualdad. Nos encontramos con una dialéctica entre opresores y oprimidos. Es cuanto menos curioso que la democracia, tal y como nos lo han contado, es la elección de la mayoría cuando, en realidad, bajo esa dialéctica entre opresores y oprimidos, sucede de que los opresores (que son los políticos) son una minoría y los oprimidos (los trabajadores) son una mayoría. En democracia las mayorías eligen a sus propios tiranos. Estas relaciones de poder desiguales se transforman en coerción y en la imposición de la fuerza.

¿Por qué es, bajo tu criterio, tan dañina la democracia como sistema?

Como he mencionado anteriormente, la democracia nos lo esta arrebatando todo. Puede sonar muy alarmista pero es así. Nos esta robando (quizás lo mas preciado que tienen los hombres) que es la adhesión a una nación. Con esta perdida de adhesión a la nación se nos esta robando la identidad y esta no es una cuestión baladí. El hombre solo puede hacer comunidad con los que son iguales que él. La imposición de las democracias liberales de la llegada masiva de inmigrantes, tanto legales como ilegales, nos explica lo expuesto anteriormente. Pero no solo sirve para ejemplificar esto. Además, podemos señalar que, mediante la llegada de la inmigración masiva, los trabajadores nacionales se estan viendo gravemente afectados. No soy economista pero me resulta evidente que a más mano de obra, menos sueldo puede pagar el capitalista e imponer peores condiciones de trabajo. Dicho de manera vulgar: en democracia se prefiere pagar lo mínino a los inmigrantes para conseguir más mano de obra que pagar un sueldo digno a un español para que pueda tener una vida plena. La democracia le ha declarado la guerra a los trabajadores y, por desgracia, la vamos perdiendo.

¿Es España una democracia o un sistema de partidos? ¿O son ambas cosas lo mismo?

Ambas cosas. Es una democracia tal y como el capitalismo a impuesto pero tambien un sistema de turnismo político. Cuando gobierna un partido (véase el PP) y el sistema capitalista lo da por amortizado, se cambia por otro (PSOE) y asi ad infinitum. Cuando el sistema de turnismo político se vio amenazado, tras la crisis del 2008, el propio sistema creo partidos muletas (Podemos, Ciudadanos, Sumar o Vox) para apuntalar a estos dos partidos y que no se produjera ningún cambio. Estos partidos muletas, tanto a izquierda como a derecha, sirvieron en su momento para ir canalizando el descontento existente con las dos principales formaciones. Y una vez que dejan de servir, el sistema los elimina (Ciudadanos y Podemos) y crea otros para que la rueda siga girando (Sumar y Vox). En la actualidad, hay dos opciones: que partidos como Sumar, Más País o Vox terminen por desaparecer y volver al sistema bipartidista o bien (y a esto le doy menos posibilidades) que se creen más partidos muletas.

¿Hay alternativas a la democracia?

La historia nos ha demostrado que hay sistemas mejores que la democracia. Y como funcionaban, el capitalismo les declaró la guerra sin cuartel para acabar con ellos. En España, siempre nos quedará la duda si el Estado hispánico de Ramiro Ledesma, a través de su nacionalsindicalismo, hubiera funcionado. Sinceramente, creo que de haber sido llevado a la práctica, hubiese tenido éxito. Por desgracia, creo que por los motivos bélicos en España no se desarrolló del todo teóricamente y, hoy en día, es algo que se echa en falta. Puedo afirmar que la solución a los problemas de España pasa, en gran parte, por Ramiro Ledesma y por Jose Antonio Primo de Rivera.

Algo que se está haciendo bien, para ir construyendo esa alternativa, es ir actualizando lo que ellos nos dejaron, siempre sin estridencias y sin salirse de la doctrina fundamental, sin desvaríos ni vaivenes extraños. La doctrina es la que es y debemos actualizarla, pero nunca dar pie a salirnos de ella. El camino está marcado y debemos seguirlo fielmente. Mussolini dijo: «todo en el Estado, nada fuera del estado, nada contra el Estado». Yo aplico esto en la doctrina: todo en la doctrina, nada fuera de la doctrina, nada contra la doctrina.

¿Es viable a día de hoy sustituir la democracia por otro sistema?

No creo que nuestra generación pueda cambiarlo. Más de cuarenta años de anestesia democrática han vuelto al pueblo dócil. La única manera es mediante la revolución, a través de la «dialéctica de los puños y las pistolas». Pero como he dicho, nuestra generación es inviable. Lo que sí debemos hacer aquellos que creemos en la salvación de España es ir plantando semillas para que, algún día, estas germinen y acaben con la tiranía que estamos sufriendo. Ojalá llegue el día, aunque yo no lo vea, que se cree otro modelo de Estado. Que la juventud haya conseguido realizar, por fin, esa revolución que todavía tenemos pendiente. Y que la patria, el pan y la justicia no sean una quimera y se conviertan en una realidad.

Santiago Prestel: Contra la democracia: Un alegato contra el peor sistema de todos. Letras Inquietas (Marzo de 2024)