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Elecciones 28-M: España ha votado ser derruida por la derecha liberal del PP y Vox


Santiago Prestel | 29/05/2023

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España, nuestra querida y amada nación, ha decidido ser derruida por la derecha. Sin remisión. Sin oposición. Nuestros compatriotas han decidido que España debe caer al abismo del liberalismo salvaje y depredador. Han decidido entregar la nación al capitalismo más atroz. Nos han abocado a un país en donde la justicia social y la redistribución de la riqueza serán meras utopías. Donde la burguesía acaparara cada vez más los medios de producción y las condiciones laborales de los trabajadores nacionales empeorara de facto. Cada vez habrá menos nación, menos Estado y más mercados. Y esto nos aboca a que los trabajadores seamos meros productores de mercancías, generadores de plusvalías, que no redundarán en nuestro beneficio pues serán utilizadas para engrandecer al capital financiero.

Se ha decidido con estas elecciones, y muy presumiblemente con los comicios generales del 23 de julio, que nuestra nación deje de ser mínimamente soberana. España será entregada por el Partido Popular y por Vox a los grandes entes supranacionales. Los designios de nuestras vidas vendrán dados, aún más, desde Bruselas. Ambos partidos forman parte de la derecha liberal y antipatriota más recalcitrante. De esa derecha que piensa pasar el rodillo de la Agenda 2030 e implementar las medidas necesarias para que las políticas en contra de la familia tradicional sean puestas en funcionamiento.

El sistema ha decidido cambiar de collar al perro. Sánchez ha servido a fielmente a sus amos y ya no les sirve. Para afianzarse es necesario el cambio Feijóo-Abascal. Cosas del turnismo, supongo.

Esta derecha piensa fomentar la inmigración masiva para inducir la creación del «ejercito industrial de reserva» del capitalismo. El PP fomentará tanto la inmigración legal como la ilegal, mientras que Vox realiza un efecto llamada de inmigración legal. Es evidente que ellos, desde sus mansiones, no sufren las consecuencias de este fenómeno absolutamente nefasto. No ven los barrios obreros de toda España, carcomidos por la multiculturalidad, con miles de delitos al año. Asesinatos, violaciones, pelas de bandas, menudeo de droga y un sinfín de delitos más. Ellos solo ven en esos inmigrantes manos de obra barata a la que explotar y, ya de paso, hacerlo con nuestros trabajadores. Para la derecha como para la izquierda, el proletariado es un mero objeto intercambiable, que tiene un valor de uso y un valor de cambio, como objeto intercambiable con la mercancía universal: el dinero.

Y nos preguntamos: ¿qué quedará cuando todo este en ruinas? Quizás sea necesario ver caer todo aquello que queremos, por mucho que nos duela. A lo mejor es necesario que los españoles sufran en sus carnes las consecuencias de entregar nuestra soberanía nacional, de dejarse pisotear por la Agenda 2030 o sufrir las políticas económicas del liberalismo y del libre mercado. En ese momento se darán cuenta de porque es importante la nación. La nación no es solo un concepto. La nación es el escudo que debe garantizar que todos los españoles puedan llevar una vida digna. Cuándo ya no haya nación, ¿quién ayudará al que le haga falta? Nadie. Sin socialismo no hay comunidad. Sin comunidad solo hay individualismo. Y el individualismo como exacerbación del yo, en estas sociedades hipertecnificadas, es el sálvese quien pueda y el que no, que sea enterrado.

Seguramente, cuando todo esté en ruinas quedarán los de siempre, los patriotas, aquellos a los que nos duele España y que la concebimos como una «unidad de destino en la universal» que debe ser combinada con un Estado hispánico. Cuando ya no quede nada será el momento de volver a construir. Tratar de crear un vía nacional hacia el socialismo. Crear comunidades fuertes. Los ciudadanos españoles han decidió derruir España. Pero la volveremos a levantar aún más fuerte. Con cimientos mas firmes. Con la soberanía nacional como bandera. Con la identidad como fuente de arraigo. Ha llegado el momento de que la ciudadanía compruebe por si misma que «solo los ricos pueden permitirse el lujo de no tener patria».

Pero mientras llega nuestro momento, los patriotas debemos tener claro que «preferimos la bala marxista a la palmadita derechoide, pues es preferible morir de honra que de asco». Debemos ser fuertes y no ir a lo fácil. Nadie puede dudar. Nadie puede pensar que en el liberalismo o en el falso patriotismo de Vox, que solo trata de seguir manteniendo sus interés de clase, está la solución. Llegará nuestra hora. Llegará la hora de volver a ver a España resurgir como nación. Llegará la hora de los patriotas y todos debemos estar preparados. Nuestro día llegará. Mientras tanto, prietas las filas.