Iglesia y Estado en la Rusia contemporánea: el renacer ortodoxo – Adáraga

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Iglesia y Estado en la Rusia contemporánea: el renacer ortodoxo


Sergio Fernández Riquelme | 16/04/2020

Tras la llegada de la democracia a la nueva Federación Rusa, la Iglesia ortodoxa rusa (IOR) regresó de la clandestinidad o del control directo del Soviet. De la mano del nuevo Patriarca Alexis II (o Alejo II) comenzó un notable renacer, no exento de problemas, primer líder elegido en la era soviética por los propios clérigos y enfrentado directamente al mismísimo Gorbachov en sus últimos años, pero cuestionado en ocasiones por su pasado «colaboracionista» y con un «rebaño» casi insignificante entre viejos comunistas y nuevos capitalistas.

Pero tras apartar a buena parte de la vieja guardia de clérigos colaboradores soviéticos (al suceder a Pimen I), Alexis recuperó la organización territorial de la IOR y buena parte del patrimonio inmobiliario perdido (logrando la reconstrucción del mayor templo ortodoxo del mundo, la Catedral del Cristo Salvador de Moscú dinamitada por Stalin en 1931), consiguiendo establecer buenas relaciones con el gobierno de Yeltsin y alcanzar una alta aprobación ciudadana por su decidida acción socioasistencial ante la crisis sanitaria y económica de los años noventa. Obra que culminó en 2007 (un año antes de su muerte) con la firma del Acta de comunión canónica entre el oficial Patriarcado de Moscú y toda Rusia y la cismática (y muy tradicionalista) Iglesia rusa en el exilio (dirigida por el Metropolitando Laurus).

De la persecución a la colaboración

Su sucesor, el Patriarca Kirill (Cirilo) aumentó decididamente la colaboración con el Estado ruso, especialmente con la presidencia de Vladímir Putin, el cual multiplicó los gestos y apoyos a la IOR, y tenía como confesor privado al archimandrita Tikhon Shevkunov (del monasterio de las Cuevas de Pskov). En una carta enviada por Putin al Patriarca afirmaba claramente que «Rusia se ha convertido en una gran potencia gracias a la adopción de la fe cristiana», ya que «la adopción de la fe cristiana ha marcado un giro decisivo en la historia de nuestro país, que se ha convertido en parte integrante de la civilización cristiana y en una gran potencia mundial». Además añadía que la fe cristiana ortodoxa «ha dado un impulso al desarrollo de la cultura y de la enseñanza en Rusia. Ha liberado fuerzas creadoras colosales, ha estimulado al pueblo ruso y le ha sostenido durante periodos difíciles. La Iglesia ortodoxa rusa siempre ha estado con su pueblo», incluso cuando el Estado soviético pensaba que la había desterrado, a sangre y fuego.

«En Rusia, la Iglesia es el socio natural del Estado»

Palabras clave en la reunión del presidente ruso, durante la celebración de la cristianización de Rusia”, con los representantes de 15 iglesias ortodoxas: las de Constantinopla, Alejandría, Antioquía, Jerusalén, Rusia, Georgia, Serbia, Albania, Rumanía, Bulgaria, Chipre, Polonia, Chequia y Eslovaquia, Grecia y la Iglesia ortodoxa norteamericana. Y subrayaba, una vez más, la unión entre ortodoxia y nación en la nueva Rusia, iniciada con la devolución a la IOR de muchas de las propiedades confiscadas por las autoridades soviéticas bajo la dictadura comunista.

A ello se unió la instauración, desde 2008, del Día Nacional de la Familia, el Amor y la Fidelidad en Rusia cada 8 de julio, la inserción como asignatura obligatoria de la religión en las escuelas (cristianismo ortodoxo, judaísmo, islam o budismo, según las creencias mayoritarias de cada república) en 2009; la aprobación del Día de la Cristianización de Rusia como fiesta nacional en 2010 o la bendición en 2012 del mismo Putin ante el icono de la Virgen de Tíjvin, un ritual por el que pasaron todos los zares desde Iván I, con la única excepción del último, Nicolás II, fusilado por los bolcheviques en 1918.

«Algo debe unir a los ciudadanos y a la sociedad en una nación», declaraba Serguei Filátov, experto en religión del Instituto de Estudios Orientales de la Academia de Ciencias de Rusia. «A excepción de la victoria en la Segunda Guerra Mundial y la fe ortodoxa, no hay otras grandes ideas que gocen de apoyo de todo el pueblo ruso», añadió.

Iglesia y Estado en la Rusia contemporánea

1. El gran martirio
2. El renacer ortodoxo
3. La misión trascendental

Sergio Fernández Riquelme: El renacer de Rusia. Letras Inquietas (Abril de 2020).

Imagen: Carabo Spain: Iglesia ortodoxa en Moscú

 

Sergio Fernández Riquelme
Sergio Fernández Riquelme es historiador, doctor en política social y profesor titular de universidad. Autor de numerosos libros y artículos de investigación y divulgación en el campo de la historia de las ideas y la política social, es especialista en los fenómenos comunitarios e identitarios pasados y presentes. En la actualidad es director de La Razón Histórica, revista hispanoamericana de historia de las ideas.







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