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Reseña de El fraude de Amaiur: «Las glorias de Navarra están integradas en la Corona de España»


Carlos X. Blanco | 04/10/2022

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El profesor Armando Besga Marroquín es un infatigable investigador de la Historia, y un tenaz desbaratador de «fantasías nacionalistas». Hace muchos años ya, en mi Asturias natal, tomé contacto con una parte de su obra gracias a una edición del Servicio de Publicaciones del Principado que llevaba el título de «Orígenes Hispano-godos del Reino de Asturias».

De la lectura, ya lejana, de aquel texto, fruto directo de su investigación doctoral recuerdo la idea capital: el Reino de Asturias nacido tras el éxito de la rebelión de don Pelayo en Covadonga, y consolidado por Alfonso I y los demás Reyes Caudillos, presenta una continuidad no sólo «ideológica», «superestructural», «desiderativa» con respecto a la Monarquía goda caída en desgracia en 711, con la victoria mora y la derrota del rey Rodrigo. Su continuidad es completa y esencial.

Todos los elementos de un reino y de una sociedad como la que surgió en el norte cantábrico después de 722 son elementos hispano-godos al cien por cien. El componente «indígena» (astur-cántabro) de la revuelta y del Estado forjado tras ella, aparece plenamente integrado en las columnas sustentadoras del anterior Estado, el de Toledo: cristianismo, romanismo con sabor hispánico (que incluye a los «indígenas» del norte), goticismo (godos que hacen suya la cultura clásica y la religión católica). El reino astur es una continuidad del reino de los godos y, si cabe, era «más godo» que su ancestro, el cual era mucho más extenso territorialmente y complejo y heteróclito étnicamente.

El libro de Besga me impresionó al ver en él, desde mis esquemas simplificadores de un profano en Historia, a un nuevo Claudio Sánchez Albornoz actualizado y mejorado con datos más recientes, un valladar frente a otros revisionismos que proliferaban en mi tierra, que es la tierra de Pelayo. Revisionismos maurófilos o «nacionaliegos» (así es como se llaman a sí mismos los comunistas del bable y la gaita que se hacen pasar por soberanistas asturianos); revisionismos que desvirtúan la historiografía sobre tan importante reino, «cuna» de España e «hijo» a su vez de los godos hispanos o de los hispanos godos. La obra de Armando Besga es terapéutica.

Pero este otro, El fraude de Amaiur: Verdades y falsedades sobre la conquista española de Navarra, que leí en el pasado verano, recién salido de las prensas, es también terapéutico. A pasar de que Armando Besga es muy prolífico en notas al pie, y las aclaraciones y datos son «exhaustivos» en todos los sentidos, también en el sentido de que uno queda un poco exhausto al leer cada página, la línea roja del texto es meridiana: la «batalla» del castillo de Maya fue todo menos una gesta o un hecho de armas heroico que mostrara una Navarra resistente a España, como los seguidores de Arana y los abertzales pretenden.

Navarra, en el momento de la conquista española en el siglo XVI, era un reino ingobernable, inmerso en luchas de facciosos, justamente como su precedente nazarí, donde los moros de Granada se llevaban a matar y para el cual la conquista castellana sirvió cuando menos para poner orden. Navarra habría acabado siendo una posesión francesa, y los hidalgos facciosos del reino no destacaron en general por su sentido del «navarrismo» ni de la heroicidad. Las glorias de Navarra para la Edad Moderna (hasta hoy) estarán reservadas a sus individualidades integradas plenamente en la Corona de España, y no se basan en su existencia como entidad diferenciable, irrelevante en la Historia de Europa ya. Hasta el momento de las guerras carlistas, Navarra pasó de ser un reino formalmente independiente, a una región tranquila y bien acomodada a la Corona española, en absoluto caracterizada por rasgos euskaldunes que dieran pie a conflictos o diferencias.

El episodio investigado por Besga echa por tierra las majaderías nacionalistas vascas. Fue una especie de «reyerta» entre las dos grandes monarquías, francesa y española, entreverada por las rencillas de una nobleza local, corta de miras, feudal y mezquina y sin ningún sentimiento «identitario». Un libro muy recomendable, como todos los del profesor de Deusto.

Armando Besga Marroquín: El fraude de Amaiur: Verdades y falsedades sobre la conquista española de Navarra. Letras Inquietas (Mayo de 2022)