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Dominique Venner como ejemplo para los «samuráis de Occidente»


Santiago Prestel | 17/09/2023

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Hace poco más de diez años, Dominique Venner entró en la catedral de Notre Dame de Paris, caminó lentamente hacia el altar mayor y se pegó un tiro en la cabeza. Tenía 78 años y dejó una nota de suicidio donde se definía como «sano de cuerpo y mente» (ojalá muchos de nosotros pudiéramos decir lo mismo).

Creo que la acción de Venner, mas allá de generarme admiración, se refería a tres temas fundamentales que hoy en día están interconectados y que, en aquel momento, ya estaban de actualidad: la familia, la inmigración y la identidad. Venner siempre criticó ferozmente la inmigración musulmana en Francia y la deriva de la pérdida de identidad que ello suponía. El problema en Francia no ha desaparecido. De hecho, se ha ido agravando con el paso de los años. Pero el verdadero problema es que la islamización de Europa sigue a pasos agigantados con la connivencia y ayuda de las instituciones políticas. La sustitución de los europeos no es una teoría de la conspiración: es un realidad. La multiculturalidad está destruyendo Europa: los europeos autóctonos somos cada vez menos.

Hoy apenas quedan franceses de verdad. Los franceses han sido sustituidos por «otro tipo de franceses» a través del salvaje ius solis. Nadie puede pertenecer a un país porque lo diga a un papel. La pertenencia a una nación la da la sangre, la de nuestros ancestros arraigados en una tierra. Sin lugar a dudas, España será Francia en menos de una década, si no conseguimos despertar a la población española del grave problema que supone nuestro reemplazo.

El islam es una cultura totalmente contraria a occidente. Venner fue una de esas mentes privilegiadas que vio el problema en términos de una identidad europea frente a otra venida de fuera. Diagnosticó el problema con absoluta certeza: «los grandes reemplazos suceden todo el tiempo, pero con la globalización se han vuelto más rápidos que nunca». Grandes reemplazos que, hoy en día, son provocados por el capitalismo salvaje y atroz a través de sus dos grandes armas: el marxismo cultural y el liberalismo depredador. Debemos ligar de manera certera la inmigración legal tanto ilegal con el capitalismo.

El capital quiere crear grandes masas desamparadas y desarrapadas, obligando a los seres humanos a abandonar sus hogares, lo que muchas veces supone grandes negocios para las mafias que trafican con seres humanos, creando grandes estratos multiculturales en Occidente, con un único fin: la erradicación de la identidad. Pero la masa no parece no darse cuenta del gran problema que supone la inmigración (particularmente la islámica) en términos culturales. La imposición de la sharía en Europa o la aparición de zonas no-go en diversas ciudades es patente. Ya no es solo Francia sino también Inglaterra, Suecia y un largo etcétera.

Que pase en España es cuestión de tiempo. Por ello, la única solución es la reemigracion. Ha llegado el momento de mandar de vuelta a sus casas a todos aquellos que no tienen reparos en actuar contra la sociedad occidental, contra nuestros pueblos. Es la hora de los verdaderos «samuráis de occidente». Venner nos marcó un camino: «es aquí y ahora donde se juega nuestro destino. Y este ultimo segundo tiene tanta importancia como el resto de una vida. Es por ello por lo que hace falta ser uno mismo hasta ese ultimo instante. Es decidiendo uno mismo, queriendo verdaderamente su destino, como se vence a la nada».

Nuestro destino es salvar a la civilización europea del colapso. Nuestra vida no vale nada si la comparamos con todas las que queremos que sean salvadas. Nuestro pueblo, nuestra lucha exige sacrificios. Porque el bien, la verdad, la belleza y la justicia, lo merecen.