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Un análisis irreverente de las elecciones autonómicas de Galicia que no va a gustar a muchos


Ignacio Eguiluz | 19/02/2024

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Ayer se celebraron las elecciones al parlamento de Galicia y el Partido Popular liderado por Alfonso Rueda revalidó la mayoría absoluta que ostentaba.

El Partido Popular mantiene su mayoría absoluta

Si bien es cierto que la mayoría de encuestas revalidaban la hegemonía popular en Galicia, no hay que olvidar que lo hacían en la horquilla de escaños más baja (entre 37 y 39 diputados, siendo 38 asientos la mayoría) por lo que existía cierta preocupación en Génova 13 ante la posibilidad de perder por segunda vez en su historia la Xunta. Al final, los de Rueda lograron 40 escaños (dos menos que en 2020 pero por encima de lo previsto por los principales estudios demoscópicos) y Feijóo respiraba tranquilo.

En una campaña electoral menos regional y más nacional que nunca, el Partido Popular ha sabido manejar la artificial crisis de los micropellets perpetrada por los mass media al servicio de Pedro Sánchez y convenientemente secundada por sus aliados separatistas y de ultraizquierda. A pesar de los recursos puestos para crear un nuevo Nunca Mais, los gallegos supieron ver la farsa organizada desde la calle Ferraz y las protestas de grupos debidamente aceitados con el dinero de todos no tuvieron ningún tipo de efecto.

Ganador de varias mayorías absolutas en su región, Alberto Núñez Feijóo no ha supuesto un activo para los populares gallegos en esta campaña sino un lastre. Sus desafortunadas declaraciones sobre una posible amnistía condicionada para los sediciosos catalanes por el golpe de Estado de 2017 no han sido de ayuda para Alfonso Rueda, quien supo reconducir el debate público y amarrar la victoria de su partido.

Las cifras del PP son incontestables: con una participación diez puntos superior a la de los comicios de 2020, la candidatura encabezada por Rueda superó ayer el 47% de los votos emitidos con 700.000 papeletas. Además, ha sido el partido más votado en las cuatro provincias, obteniendo la mayoría absoluta en diputados en La Coruña, Lugo y Orense y siendo el primer partido en Pontevedra.

El imparable ascenso del Bloque Nacionalista Gallego

El otro gran triunfador de la noche fueron los bloquistas en general y su candidata Ana Pontón en particular tras obtener más de 460.000 votos y superar el 31% del total emitido, lo que constituye el mejor resultado histórico de la coalición separatista. El Bloque Nacionalista Gallego liderará la oposición a Alfonso Rueda con 25 diputados.

Las claves que explican el crecimiento bloquista son variadas: la cesión cultural y educativa por parte del PP ante el separatismo gallego como forma de debilitar al PSOE en la región, las prebendas concedidas por el socialista Pedro Sánchez los separatistas vascos y catalanes que aspiran ser replicadas en Galicia por un creciente sector de la ciudadanía y la lamentable campaña electoral de Sumar (junto al hundimiento de Podemos) que ha creado una riada de votos desde la izquierda hacia la candidata de Pontón como única alternativa a la mayoría absoluta del Partido Popular.

Pedro Sánchez es presidente a costa del PSOE

Los lamentables resultados del PSOE, que pasa a ser tercera fuerza en la región con apenas 200.000 votos que suponen el 14% de los emitidos ayer y 9 escaños (cinco menos que en 2020), estaban descontados. Las infinitas terminales mediáticas de Ferraz y Moncloa no son suficientes para esconder la realidad: Pedro Sánchez es presidente a costa del PSOE.

La estrategia de Sánchez es clara: en las regiones donde haya partidos separatistas, el PSOE adoptará el papel de mera comparsa o, simplemente, desaparecerá de manera voluntaria para que estas formaciones sean mayoritarias. A cambio, Pedro Sánchez recibirá su apoyo en Madrid para poder seguir ocupando La Moncloa. La campaña electoral socialista en Galicia es prueba de ello: a su candidato Besteiro solo le ha faltado pedir abiertamente el voto de sus simpatizantes para el Bloque Nacionalista Gallego.

El problema del PSOE aparecerá el día que Pedro Sánchez deje de ser presidente. Con un partido intencionadamente deshecho en las regiones con presencia separatista, sin poder autónomico (solo gobierna en tres comunidades) y nivel local reducido a la mínima expresión salvo un puñado de feudos irredentos, un entendimiento entre el Partido Popular y Vox a nivel nacional dejará a los socialistas sin perspectivas de gobernar durante muchos años.

Vox sigue sin convencer en Galicia y la necesaria revisión de su estrategia regional

Aunque los líderes de Vox han mantenido encendida hasta el final la llama de poder entrar al parlamento gallego, todo apuntaba a que, de nuevo, se quedarían fuera. Y así fue. La formación liderada por Santiago Abascal se quedó en cuarto lugar con un pobre 2,19% de los votos y muy lejos de lograr un diputado.

Existía el riesgo de que un porcentaje mayor de sufragios no fuera suficiente para que Vox accediera a la cámara autonómica y privase al Partido Popular de un escaño que podría haber sido decisivo para evitar un gobierno separatista del Bloque Nacionalista Gallego con el apoyo gratis et amore de los socialistas. Al final, no fue así.

Si bien Galicia es plaza muy complicada para los de Abascal, no es menos cierto que Vox debería replantearse su concurrencia electoral en ciertos lugares. Lo ideal sería una coalición con el Partido Popular en la que primase el interés general de los españoles y una cierta generosidad por parte de Génova 13, absurdamente reacia a extender los pactos de gobierno que ya tiene con Vox en un buen número de regiones y municipios y que han dejado a la izquierda fuera de combate.

La debacle de Sumar y de Podemos

Era de esperar: Sumar no suma y Podemos no puede. Cero escaños. Que Yolanda Díaz sea la vicepresidenta del ejecutivo de Pedro Sánchez y gallega no ha servido, electoralmente, de nada para la formación de ultraizquierda que ha tenido que conformarse con apenas 28.000 votos. Las políticas transexuales, resilientes y ecosostenibles no han interesado en absoluto al votante gallego, que se ha decantado por opciones más serias, como, guste o no, ha sido el Bloque Nacionalista Gallego, que será separatista pero no ha caído de manera tan profunda en los barros del wokismo más desaforado. El caso de Podemos va camino de convertirse en un esperpento más propio de Valle-Inclán. También cero escaños, siendo incluso superados en número de votos por el PACMA.